MissInterpretaciones

Saturday, March 29, 2008

Mi tercer intento. Permiso de conducir de la clase B

La examinadora saludó al subir al coche. Al parecer, había conectado con mi profesor pues tenían una conversación muy amena. Se parecían tanto en personalidad como en aspecto físico. Ambos con carácter afable y naturaleza robusta. Pertenecen al grupo de aquellas personas que invitan a ser auténtico y que a la vez muestran una autenticidad singular. Parece como si la vida pasara por ellos de manera energizante. Poco preocupados por el que dirán, se muestran abiertos, alegres y espontáneos.
Venían hablando de manera distentida, lo que en cierta manera agradecí pues los nervios del examen práctico se acrecientan si existe tensión por parte del examinador.
La examinadora se dirigió a mi diciéndome:”puedes comenzar cuando quieras; si no te digo lo contrario y si las señales lo permiten, debes seguir recto”.
Ya me había preparado. Tenía reglados los espejos, puesto el cinturón de seguridad y levantado el espaldar. Intenté repasar las palabras del profesor: “Recuerda la derecha en la próxima intersección, no te olvides de poner las luces en los túneles y cuando entres a la ronda llega a cuarta. Reduce después de salir”.
Me puse en marcha señalizando correctamente. Pasé la primera intersección y continué de frente. Seguía las indicaciones de la examinadora pensando siempre “si no te digo lo contrario, debes seguir recto”. Seguir esa indicación era muy importante para mí pues la segunda ocasión en la que me examiné, tome una calle a la izquierda sin que la examinadora hubiese dicho nada, y me encontré subiendo una pequeña colina por un camino muy estrecho, con coches aparcados en la cera y un contenedor en una esquina que me restaba visibilidad y me obligaba a maniobrar. Para salir de allí hube de ir con mucho cuidado pero salí airosa de aquella situación; al terminar aquella ruta me encontré con un stop que no marqué adecuadamente (no me detuve totalmente), y esa falta eliminatoria me hizo perder el examen.
La examinadora y mi profesor continuaban con su agradable conversación. La examinadora decía que las calles estaban estupendas porque había poca gente y yo pensaba para mí misma, -que suerte, las calles son para mí-.
Llegamos a la ronda y entré a ella apropiadamente. Encendí las luces y llegué a cuarta. Todo bien hasta ese momento, todo muy bien.
Las burbujas de la emoción querían subir por mi estómago pero no lo permití. -sólo hasta el final debo disfrutar y celebrar el triunfo- pensé. No quería que me sucediese lo que me ocurrió en mi primer intento.
En aquella ocasión la examinadora me pidió buscar un sitio para estacionar. Me dejé llevar por las burbujas y me emocioné pensando “eso lo haré muy bien”. Como quería encontrar sitio para aparcar, mi mente solo pensaba en ello y mis emociones estaban llenas de burbujas de placer descontrolado. Por ello, no ví que el semáforo cambiaba a amarillo y me detuve justo después de la línea de detención. En aquella ocasión perdí el examen como es de esperar, pero la emoción que sentí por haber conducido durante el examen incluso mejor que en las clases, me hacía pensar que el “SUSPENDIDA” que me dijo el profesor, era una broma.
Allí comencé a comprender que los tiempos entre la examinadora y yo eran muy distintos y que mis pequeños logros para ella eran algo insignificante. Cada día en que veo que conduzco y circulo mejor es una satisfacción para mí, pero es el examinador quien tiene la última palabra. Un fallo eliminatorio puede tenerse en cualquier momento, por una pequeña distracción, por cualquier cosa. Nunca hay que cortar la vía a un peatón, siempre marcar el stop, señalizar apropiadamente, encender las luces, circular a la velocidad apropiada. Si, la teoría es una cosa, pero la práctica es otra realmente distinta.
Mi examen continuó adelante y todo marchaba correctamente. La examinadora me pidió estacionar, -¡por fin!- pensé, pues en las anteriores ocasiones suspendí antes de poder hacerlo.
Estacioné correctamente. Salimos y comenzamos la ruta de vuelta al punto de salida.
La examinadora y mi profesor hablaban de Barcelona, de lo costosa que era, de los chocolates famosos de la tienda tal y de las ensaimadas deliciosas del lugar aquel. Ellos muy locuaces, yo muy intranquila.
El lugar de finalización estaba muy cerca. Me emocioné pensando que no tendría que seguir sacando tiempo de debajo de las piedras para hacer las clases y que no invertiría en ello más dinero. Las burbujas volvieron a mi estómago y las volví a contener. Vi un ceda el paso cerca del cuál reduje la velocidad, y seguí de frente, ¡SEGUI DE FRENTE!
Escuché un estruendo que no comprendí. Un pitido horroroso y un grito del profesor…
“¡ESTO NO LO ENTIENDO!” y me mostró con el dedo una señal de dirección prohibida. Yo tampoco lo entiendo, le dije. La examinadora me dijo: “es una lástima porque lo estabas haciendo muy bien”. Recordé la frase completa que me dijo al principio: ”puedes comenzar cuando quieras; si no te digo lo contrario y si las señales lo permiten, debes seguir recto”.
Me sentí muy mal, con un sentimiento de frustración muy grande. Ya se conducir y circular pero no he aprobado. Ahora debo tomar 8 clases obligatorias para volver a examinarme. Tengo ganas de dejarlo. Me expongo a perder otro examen y tener que tomar 12 clases más o 16 o 20…
¿De donde saco el tiempo? ¿porqué aprobar el examen no depende directamente de mi esfuerzo? ¿alguna sugerencia?

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Wednesday, March 19, 2008

Lo que me hace sentir

Ahora duerme. Estoy desvelada y estoy pensando en el...
Recuerdo cada instante que hemos compartido y tantas cosas lindas que nos hemos dicho, recuerdo sus miradas, sus palabras y sus sonrisas, pero lo que mas recuerdo, es la consistencia entre lo dicho y lo hecho, entre lo prometido y lo cumplido, entre lo deseado y lo logrado.
Mi pareja representa para mi, la evidencia de que el amor profundo y sano existe, y de que se puede creer y tener fe.
El tratar de describirlo me haría pecar de imprecisa, por eso prefiero mostrar lo que me hace sentir como una buena aproximación a lo que es en realidad, pues soy su espejo y en mi se reflejan sus maneras su inteligencia y sus virtudes.
Me hace libre, permite que exprese desde lo mas oscuro de mis sentimientos hasta lo mas bello de mis pensamientos.
Me da paz, pues cuando estamos juntos me siento completa, serena, como si no hiciese falta nada mas para estar feliz.
Me da fuerza, pues conoce mis miedos y mis virtudes, sabe encontrar la salida cuando solo veo oscuridad, y me acompaña siempre allí, en mis tristezas y mis amarguras, en mis silencios y en mis pensamientos.
Me motiva, pues se apasiona con mis pasiones, comprende mis emociones y hace reales mis sueños.
Le amo, le admiro y le respeto y doy gracias a la vida por haberle encontrado y por permitirme amarle y cuidarle, ojalá durante mucho tempo.

Gracias mi amor por permitirme estar a tu lado siempre y por darme el espacio para liberarme en ti.

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Otro día mas

Otro día mas. Me levanté a trabajar en mi negocio, un negocio que inventé en este país que no es el mío. Mis clientes son gente buena, que tiene casa, familia y tres comidas al día. Son gente que se educa y tiene placeres a los que yo jamás aspiraría. Gente que no ha sentido, vivido, pensado o comido lo que yo y que además ni siquiera tienen idea de quien soy.
Hoy no ha sido un día particularmente especial. He sentido frío y hambre pero esto no me hace sufrir tanto como el maltrato y el desprecio de los demás. Unos ni siquiera me miran y otros me sienten miedo.
Paso mi vida en los vagones del metro vendiendo cualquier cosa a la gente, ellos no me miran porque se asustan de mis marcas del sufrimiento, y me relegan con su indiferencia.
Permítanme presentarme, soy inmigrante ilegal a lo que ellos llaman ladrón, soy pobre y me visto mal a lo que algunos llaman descuido, para muchos soy feo por lo que parezco un asesino, tengo mas de 50 años por lo que soy decrepito e improductivo y como si fuera poco, soy negro y decir como reaccionan a eso seria redundante.
¿Será que existe Dios? Ya no me lo pregunto, no se para que existo solo se que hoy también debo comer. Ya el desprecio no es problema y una pequeña sonrisa me causa desconfianza... ya casi nada me importa y casi nada me duele. No tengo nada que perder pues mi familia me la quito la violencia. Ya perdí el miedo, ya pasé la amargura.
Amanece, es otro día mas, uno como cualquier otro, un nuevo día para ponerse a trabajar.

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La amargura del desamor

Que le pasa toda esta gente...¿es que quieren fastidiarme?
¿Por que será que no miran por donde tienen que caminar?
¿Y es que acaso no trabajan? ¿No tienen nada que hacer? ¿Por que justo tienen que venir al super el mismo día que yo?
Ah! Gente ignorante y fastidiosa... ¿por que no caminan por el otro lado?
¡Muchachito tonto! ¿de qué te ríes? ¿es que tengo cara de payaso? Ah! Como detesto ir por ahí viendo a toda esta gente tan aburrida y amargada ¡todos con cara de asco a la vida!

-¡Oiga niña! ¿Es que no se dan cuenta que hay unos moros metiéndose cosas entre los bolsillos? ¿es que no ven o que? ¿Que clase de supermercado es este? ¡Que inseguridad!
-Si señora, perdone usted. Voy a avisarles a los de seguridad porque la verdad es que yo debo quedarme aquí organizando los lácteos...
¡Ah! Que aburrimiento,¡ esta vida es de lo peor!
¡Oh no! Pero a quien tenemos acá! ¡Nada más ni nada menos que al famoso presidente del club de amigos de la universidad! Que no me vea no quiero que me salude, después de estos quince años de terminar la carrera, estoy tan amargada, vieja, gorda y fea que me da pena que me vea así…
¡Soy un fiasco!

-Pero.. ¿como estas dulce Magdalena? ¡Te recuerdo tanto! ¡Has cambiado un montón! Pero aun así no puedo olvidar esos hermosos ojos azules tan profundos...
-¡Camilo Ortega! ¿Como estas? Te ves muy bien ¿eh? Tu siempre tan apuesto y elegante...
¿que haces para verte cada vez mejor y seguir estando tan vital?
-mmm... el amor, el amor ya ves...
-¿El amor? ¡Pero si eres de las personas que conozco que mas ha sufrido en la vida!
Primero la ruina de tu familia, luego, la muerte de tu hermana, tu parálisis y ahora la enfermedad de tu hijo menor...
¿leucemia verdad?
-Si Magdalena, así es, es triste pero fíjate ¡Aquí estoy!
-Pero ¿como has podido superarlo todo y verte tan radiante, tan transparente y tan lleno de vida? Algunos dirían que eres insensible Y fíjate… ¡A mi que no me pasa nada de nada!
-Ja ja ja Magdalena, ¡pero que cosas dices! Lo que pasa es que siempre he pedido ayuda a Dios y el nunca me ha dejado caer. El me ayuda, me hace entender cuanto puedo dar de mi, tranquiliza mi mente y le da paz a mi corazón.
-¡No me digas que tu eres de los que todavía creen en Dios! este mundo se derrumba cada día mas, hay mas hambre mas muerte y mas dolor y ¿donde esta Dios ?
- Magdalena...Dios esta en ti, Dios es el amor que crece dentro de ti, pero para que lo entiendas primero debes quererte a ti misma amarte y respetarte como un ser humano bueno sensible e independiente....
-Bueno, bueno, ¡veo que no cambias! Tu siempre con tu positivismo...
-Magdalena..¡mi dulce Magdalena! Siempre te lo dije y te lo sigo diciendo...
tus pensamientos te llevan a donde quieras, piensa mal y estarás mal....

¡SI CARIÑO!
¡YA VOY!...¡
¡ESCOGE LO QUE QUIERAS...YO QUIERO UNO CON CHOCOLATE...!

ya debo irme Magdalena , no quiero perder el contacto contigo, mira este es mi número, ¿me llamaras?
-Esta bien, creo que si. Me interesa que hablemos un poco más de ese asuntillo de Dios
-Ok, pues estaremos en contacto.
Dios, ¡Dios! no faltaba más…
Claro, a Camilo siempre le va bien, a la única que todo le sale mal es a mi…
Ja ja ja dizque amor ¡Que estupidez! Por eso me quede soltera o bueno solterona como dirían mis padres, todos los hombres no son más que un manojo de mentiras y solo buscan “eso”....
Ojalá por lo menos lo hubiese probado...pero ¿con quien?
Ah si! recuerdo a Andrés Márquez, el de segundo año, ¡Como me gustaba ese chico! Sus palabras, sus gestos, su calidez...
¡ah! Como le quise…
Mmmm! el olor de los melocotones ...me recuerda los paseos a la casita de campo de mis primos y las papayas... Me recuerdan los viajes de mi juventud al Caribe
¡Ah! Que bien!.....
-Señorita, ¿seria usted tan amable de ayudarme a escoger unos tomates? ¡Unos bien bonitos! Como para una ensaladita de esas que.................

-¡Claro señora Magdalena! ¡Con mucho gusto!